Jamás imaginé que ella sería una
persona muy cordial, humilde y fácil para entablar todo tipo pláticas, más que
culturalizadas. La primera vez que la llamé a su teléfono fijo de su casa
ubicada en el barrio los Olivos, urbanización los Pinos, me hablo amablemente,
un poco quizás sorprendida, pero nunca dejó de prestarme atención. Yo
obviamente estaba nerviosa, porque no siempre cito a personas importantes por
el celular. Se notaba la tranquilidad en su voz, probablemente tiene una gran
paciencia con los demás.
A la hora de la cita ella estaba
puntual. Ese día nos conocimos. Conversemos casi como a quince minutos, en esos
minutos aprendí de ella a ser más amable con los demás. Me contó un poco de ella.
Es natural de Pampasgrande, el Distrito más antiguo de Huaraz. Nació un 30 de
diciembre de 1945. Tiene tres hijos y un nieto. Actualmente vive con su esposo y
es muy dedicada a sus plantas y animales, aunque nunca deja la lectura de lado.
Le comenté sobre el trabajo que
realizaría con su persona. Una entrevista de semblanza. Ella estaba de acuerdo
conmigo, así que quedamos en encontrarnos dos días después.
Llegada la hora para la
entrevista quedé mal con ella, porque se me había presentado un inconveniente.
Pensé mal en llamarle al día siguiente, mas no pedirle disculpas. Pero ese día
tampoco llego. En un par de días recibí una llamada a mi celular, era Violeta
Ardiles. Me pregunto si aún necesitaba de ella, apenada le dije sí. Le pedí mil
disculpas. Efectivamente no me equivoque a inicios del texto al escribir, que
esa una mujer que tiene mucha paciencia para los demás, porque de todos modos acepto
satisfactoriamente.
Así que quedamos en vernos en
horas de la tarde, en su casa. Pero ella adelanto la cita en la mañana porque
disponía de tiempo. Mediante el celular pactamos en encontrarnos en el centro
cultural. Obviamente ella estaba antes que yo. La salude y ella muy amable
respondió a mi saludo. Le pedí ir a la biblioteca municipal del centro cultural,
porque ahí iba realizarle la entrevista. Caminando hacia la biblioteca, me
comento que ya se iba ir, eso me dio a entender que esperado mucho tiempo. Nuevamente
sentí mal con ella.
Ya en la sala de lectura,
observemos ha habían muchos jóvenes ocupando las mesas, casi no había espacio para
acomodarnos. Ella observó al fondo de la biblioteca había una mesa vacía, así
que procedimos a ocuparla.
Es muy sencilla, de fisionomía
delicada, cuando era joven estoy casi segura que tuvo muchos pretendientes, por
ser muy bonita. Es elegante. Talla normal, cabello muy corto, en su
personalidad se puede observar fácilmente la paciencia que tiene por los demás.
Agradece a Dios por ese don, también porque le gustan los niños. Observando
unos cuantos detalles empiezo con las preguntas.
DE LETRAS SOBRE LETRAS.
¿Desde cuándo inicio a escribir cuentos y poemas?
-Yo escribo desde que aprendí
escribir, cuando no sabía ni siquiera que eso era poesía. Cuando era niña hace sesenta o sesenta y cinco años
atrás, nuestros profesores ni siquiera sabían orientarnos, pero yo escribía
porque leía mucho. Soy proveniente de un hogar donde mis padres mis hermanos y
toda mi familia leen. El hecho de leer hizo que me gustara escribir. Escribo
desde pequeña pero público mis libros después de haber cesado de mi trabajo
como docente.
¿Actualmente escribe?
-Por supuesto. Debe estar
llegando en esta semana o en la otra, otro de mis libros de poemas. No tanto
para niños pequeños, sino para niños de todas las edades. Ojala este llegando
muy pronto, el otro que está a un año haciendo su colita, en otra editorial
grande de lima.
¿Piensa a escribir otro libro, o
ya tiene ideado una nueva historia?
-Si. En el siguiente voy a sacar
un libro de cuentos, ya lo estoy armando aún me falta. Ojala que para el año
que viene, pueda sacar ese libro de cuentos. Porque en la editorial San Marcos,
mis libros últimamente coeditan narrativa, no coeditan poesía. Esta vez por una
súper diferencia porque han visto la calidad de mi trabajo, van a coeditar un pequeño
libro de poesías para niños pequeños. Ellos coeditan y me piden narrativa,
entonces estoy haciendo ese trabajo. En eso también estoy invirtiendo mi
tiempo.
¿Qué es lo que piensa cuando escribe?
-Prácticamente recuerdo mi niñez,
entro en el alma de los niños y me vuelvo una niña. Entonces saco como piensa
un niño, que siente un niño, que quiere un niño. Además mi experiencia de
docente en educación primaria y mi experiencia de madre del trato con la gente
con los niños. Del hecho que haya cesado, no significa que me he alejado de
ellos. Sigo trabajado en los colegios en todas las instituciones educativas,
donde puedo llegar.
¿Cuál es el contenido de sus libros y poemas?
-Todos hablan sobre valores. Ese
es el mérito de mis escritos. Siempre estoy tomando el tema de los valores, la
ecología, el turismo. Sin decir turismo, ecología o valores o sea como jugando. Yo no entro para decirle
al niño, esta es la verdad, esta es la disciplina, esta es la puntualidad, la
honradez. No. Voy entrando suavemente, contando, jugando, declamando para que
el niño lo adquiera, lo agarre. Lo agarran y lo captan. Muchas veces antes de publicar mis poemas, lo
trabajo con los niños. Tengo un par de niños en mi casa, una nieta y una
sobrinita. Voy trabajando en colegios e instituciones. Les cuento y veo les
gusta a los niños. Los que conocen mis libros encuentran siempre los valores.
Cuando los leen se van a dar cuenta que toda mi vida va ser eso. Será porque
todavía vengo desde milenio pasado donde había los valores en nuestros hogares.
¿Qué le motiva escribir poemas para niños y no para los jóvenes
enamorados?
-Soy docente de educación
primaria para empezar. Estoy convencida de que si no empezamos trabajando con los
niños, estamos haciendo las cosas mal. También escribo literatura para adultos.
No es que trabaje exclusivamente para los niños, pero la mayor parte de mis
trabajos está orientada a los niños.
¿Quién es su ídolo o maestro en la poesía?
-Hay muy buenos, buenísimos.
Ofendería si dijera, él es el mejor o ella es la mejor. Pero yo empecé a amar
los poemas, amar escribir, leyendo a un escritor de poeta indio, hindú mejor
dicho. Se llama Radrimbrana Obtagori. Una vez en una conferencia de prensa en
lima, me preguntaron ¿cómo era posible que yo siendo una niña de seis o siete
años haya leído a ese autor? Es que ese autor, estaba en la biblioteca de mi
padre y tiene una ternura increíble. Yo aprendí a leer con él, aprendí a amar,
a escribir con Radrimbrana Obtagori.
¿Qué poema o frase, recuerda más o siempre lo tiene presente?
-Te diré que yo soy muy inútil
para memorizar lo mío. Casi nunca declamo lo mío. He declamado desde niñita
poema de otras personas. Muy raras veces declamo lo mío. Muy raras veces
aprendo algo mío. No podría decir ninguna frase en este momento.
¿De cuál de sus poemas o libros se siente orgullosa?
-De todos. Tus producciones son
como si fueran tus hijos, todos son buenos. Estoy muy contenta de todos. Pero
mi libro más exitoso hasta el momento es “Metáforas
de Teo y Facundo” ha salido cuatro ediciones y cuatro ediciones en Huaraz
es más que un triunfo. No creo que haya un autor que pueda decirme. -yo he
sacado tantas ediciones en Huaraz. Estoy muy orgullosa de él y gracias a Dios
la última edición aumentada y mejorada circula a nivel nacional. Pero no por
eso dejan de tener merito mis otros libros, completamente agotados. Solo tengo
en existencia los tres últimos libros.
EL ÉXITO DE SU VIDA
En tiempos remotos la gente que
tenía algo no vivía en la ciudad, vivía en sus chacras, ahí tenían buenas casas
y todo lo que necesitaban. Sobre todo tenían hermosas bibliotecas. El padre de
Violeta Ardiles Poma, era uno de ellos. Motivo por el cual empezó a leer desde
muy pequeña.
El éxito de su libro “Metáforas de Teo y Facundo” dependió de
la genialidad de Teobaldo, padre de Violeta Ardiles y de un gran historiador Facundo
Cabral.
En su libro más exitoso “Metáforas
de Teo y Facundo” ¿Porqué ha usado esos nombres?
-Tuve la suerte de tener un padre
muy inteligente. La gente que lo conoció siempre me dijo y siempre reconoció
que mi padre fue un hombre era muy sabio. Él era un agricultor, no era un
hombre que había estudiado. Pero teníamos en mi casa una biblioteca. En mi
tierra que es PampasGrande mucha gente tenía bibliotecas en sus casas.
-El hecho que mi padre tuviera
esos libros me empujo a esto. Él me guio, fue mi mejor profesor de gramática,
de literatura. Me corregía redacción, conjugación. Era un genio. A él le debo a
que se escribir, no a mis maestros. Se lo debo a mi padre y a unos de mis
hermanos mayores. Mi padre se llamaba Teobaldo de ahí viene Teo. Y Facundo,
porque Facundo Cabral es uno de los hombres ha los que más he admirado. Tuve la
inmensa dicha de escucharlo cuando estuve en Colombia, en un encuentro de
contadores de historias y leyendas. Vi en facundo Cabral una parte de mi padre,
para entonces mi padre ya era finado. Cuando le vi a él me emociono tanto y me
colgué de él. Incluso me colgué de su imaginación, de su dulzura. Inclusive
tengo una de las historias en “Metáforas
de Teo y Facundo” que conto Facundo Cabral. De ahí viene el título, Teo y Facundo. Teo por mi padre, que se
llamaba Teobaldo. Y Facundo por Facundo Cabral, un hombre al que admiro tanto y
admire tanto. Fue una desgracia que lo perdiéramos del modo en que lo perdimos.
¿Qué más puede aportar de su libro “Metáforas
de Teo y Facundo”?
-Es uno de los libros más
exitosos. Trae cuentos, narraciones tipo metáforas cortas. Fáciles de leer,
fáciles de entender y enseña así como jugando. No solo divierte, también enseña.
Ese es el mérito de “Metáforas de Teo y
Facundo”. Encima en la última edición, trae sus propias fichas de lectura.
Para que ayude a los profesores, padres, y niños entender mejor esas lecturas.
DE SU VIDA POR LOS NIÑOS
Violeta Ardiles Poma, agradece a
Dios que haya ido trabajar en una zona rural, porque ahí aprendió muchas cosas.
Salió de una escuela normal, los de ahora instituto pedagógico. Rampasgrande, era
una zona de quechua hablantes, ella solo hablaba y entendía el castellano. De
un momento a otro se encontró con otra realidad. Cuenta que, tres meses sufrió
bastante en ese lugar, porque no sabía hablar el quechua y no podía dictar sus
clases a los niños. -Eso de la interculturalidad que tanto hablan ahora, yo le
he practicado toda mi vida. Al año que estuve en ese lugar ya hablaba el
quechua muy bien. Ahí he aprendido hablar el quechua, a mar el quechua, a amar
los huaynos, nuestras músicas, nuestras fiestas costumbristas. Mencionó.
¿En qué otros lugares más ha trabajado?
-Yo he trabajado toda la vida en
la provincia de Carhuaz. Antes teníamos la mística de que un docente debería ir
a donde le necesiten, así sea en la punta del cerro. Nunca hubo en que
escogiéramos venir aquí o ir allá, o no ir a un sitio porque era lejano.
Teníamos que ir a donde nos manden. De ese modo nos habían educado, eso era lo
que había aprendido. Por eso me fui a Rampasgrande. Un sector de la comunidad
de Ecash, que está al frente de la provincia de Carhuaz. Fue una experiencia
muy hermosa.
Ella venía de otro tipo de hogar.
Fue también en ese lugar que aprendió la bondad, la sinceridad de la gente
analfabeta. Asegura que no hubiera aprendido todas esas cosas de un
profesional.
-Así como mencionó un sacerdote
hace poco fallecido, el padre Alberto Gonzales, dijo: Esa es la sabiduría. El
saber lo adquirimos nosotros en las universidades, colegios, con la lectura,
pero la sabiduría hay que sacarlo de Dios. Dios nos da sabiduría a todos y
muchas veces nosotros no lo queremos ver. Esa sabiduría de esa gente
analfabeta, me enseñó muchas cosas. Estoy agradecida de haber ido a ese lugar y
de haber trabajado toda mi vida ahí. Remarcó.
¿Qué tanto incluye su experiencia personal en los poemas o libros que
escribe?
-Mucha parte que se escribe es
parte de la experiencia. Mucho de lo que se escribe es de ese algo que has
visto, de algo que te han contado, algo que te ha pasado. No todo se puede
imaginar. Tiene que haber algo de tu realidad, tiene que nacer de tu corazón,
nacer de ti profundamente. Para que tu trabajo tenga alma y si no, no va
gustar. Va gustar algo de ti, que nace con todo cariño, con todo amor, con toda
sinceridad y que lo escribes no porque vas a ganar dinero, sino lo escribes
porque quieres hacerlo, porque te gusta escribir, sin esperar un
reconocimiento, sin andar buscando un premio. Acá en nuestra ciudad acostumbran
los escritores, andar de aquí allá, pidiendo reconocimientos, pidiendo
medallas. Yo muchas veces ni siquiera voy a recibirlo cuando me quieren dar una
medalla, porque no creo que me lo merezca. Pero si alguna institución o alguien
me da, bendito sea Dios que me premien por hacer algo que me gusta, creo que
eso es alentador.
Muy aparte de gustarle escribir y leer ¿Qué otra pasión tiene?
-Leer. Yo leo bastante ahora por
motivo de salud de la vista, leo menos. También, me dedico a mis plantas, tengo
mis plantas que traigo de diferentes lugares a donde voy. Y eso de estar
siempre en contacto con la gente, con los niños, con los profesores que desean
aprender. Porque no en vano he aprendido y sigo aprendiendo todavía.
¿Qué cualidad de usted nunca la cambiaria?
-La educación de antes nos formó
con valores. Diría mi amor por los niños, por la cultura. Estamos perdiendo
mucho lo que son los valores, la cultura. La lectura no la quisiera perder
jamás. Quisiera tener siempre la imaginación de los niños, la imaginación que
siempre gracias a Dios me acompaña. La imaginación es la que nos lleva a
viajar, a crear y eso no hay que perderlo jamás. Sobre todo volverse niño.
Hasta en la biblia dice, que no entrarán al cielo si no son como los niños.
Entonces hay que retomar nuestra niñez, para ser más limpios, más
transparentes, para crear e imaginar.
¿Qué es lo que más le gusta de los niños?
-Su alegría, su deseo de
aprender. Siempre un niño está dispuesto a aprender. Pero hay que darle cosas
útiles, casas para su edad, para su entorno. Relatos, cuentos interesantes, al
menos eso va hacer que siempre captemos el interés de los niños. Gracias a
Dios, los niños que me escuchan jamás me olvidan. Siempre están pidiendo,
exigiendo. Y por ellos estoy haciendo mi labor, el arte de escribir.
¿Qué es lo que hace en sus tiempos libres?
-Generalmente estoy leyendo,
estoy escribiendo, amo a las plantas. Tengo mis plantas en mi casa, tengo mis
animales. Ahora veo menos, pero también hago trabajos que nadie hace en Huaraz,
tejo unos tejidos súper especiales. Mi tiempo siempre está ocupado. Salgo,
estoy haciendo cosas con los jóvenes, con los profesores, asistiendo a talleres
de creatividad que me invitan en todo el país. En Huaraz no, pero gracias a
Dios, hay gente en otros lugares que quieren aprender. Y donde me llamen, yo voy
con muchísimo gusto. Salgo fuera del país, estoy siempre ocupada gracias Dios.
¿Cuál es el mayor reconocimiento que ha recibido a lo largo de su vida?
-El reconocimiento de la gente,
de los niños, de gente que no me conoce y me llama. O de gente que me para en
la calle, niños que se abrazan a mí, o que me llaman a las tres de la mañana
junto a sus padres y me dicen ven a mi colegio. Más reconocimiento que esos no
hay. Creo que las medallas esas cosas son secundarias, al lado del
reconocimiento de la gente. Eso es lo que a mí me impulsa a seguir escribiendo,
a pesar de que en este arte de escribir, no gano económicamente. Me refiero, a
todo es perder, pero queda la satisfacción de que me leen, te escuchan, que les
gusta lo que hago. Esa satisfacción no te la quita nadie, eso me la voy a
llevar hasta la tumba.
¿Qué acontecimientos de su vida considera una derrota?
-Creo que ninguna. Soy una
luchadora, he salido de tantas cosas y estoy saliendo de tantas cosas. No me
considero derrotada, soy una triunfadora y agradezco a Dios y a la vida por
darme esa fortaleza.
¿En el trabajo que realiza, siempre tuvo el apoyo de sus familiares?
-El apoyo económicamente, no.
Pero si el apoyo moral, de mis hijos, mis hermanos. De lo contrario, creo que
no podría hacerlo y también uno que otros amigos, muy valorados para mí,
siempre están a mi lado, cuando tengo que publicar, presentar mis libros.
Siempre hay gente que me alienta. Económicamente todo lo costeo yo. Alguna
dije: La herencia de mi madre, me serbia para publicar y regalar. Creo que ella
no estará molesta, de que me haya dejado algo y que yo ni siquiera recupero lo
que invertí. Si no que lo de a los niños y que les sirva a los demás.
¿Entre un niño pobre y un niño rico usted encuentra diferencias?
-No hay absolutamente diferencia.
Quizá me atreva a decirte, que un niño pobre es más sincero, no es superficial.
El niño rico se valora por lo que tiene, por eso viene el boulyn, como él tiene
es más despreciativo de cierto modo. Un niño pobre, no. El niño pobre se abre,
recibe, escucha. El niño rico muchas veces se pierde. Hay que tener cuidado
cuando uno habla en los colegios. Por ejemplo: los maestros hay que tratar
exactamente igual a nuestros niños. A veces, sin pensarlo puedes hacer a un
lado a un niño pobre y eso no está bien. Ves ese problema, tienes que corregir
inmediatamente en otros niños. Todos son
iguales, son una creación de Dios, son unos angelitos.
TIEMPOS ACTUALES VS LA ENSEÑANZA DE ANTAÑO
Ella recuerda con gran añoranza
aquellos tiempos cuando la educación era plena, creativa, los niños con ganas
de aprender cada día. Probablemente no volverán esas costumbres, afirma.
¿Cuál es su opinión de los tiempos actuales?
-Creo que los medios modernos
están cambiando mucho a nuestros jóvenes y niños. Ya no se escucha hablar de
valores, porque nuestros pobres chicos son bombardeados por la televisión con
cosas negativas, de violencia. Hace unos días escuché a un intelectual que
dijo: Nos vamos a olvidar de hablar, porque ahora escriben como sea, con tal
que se entienda. ¿O me corrigen ustedes los chicos que manejan estos medios
modernos? Escribimos como sea con tal que se entienda, nos vamos olvidar de
hablar y nos vamos olvidar de escribir. Eso no está bien. Hay que aprovechar el
lado positivo de estos adelantos del internet, de tantos términos que ustedes
utilizan, que yo no lo conozco. Hay que procurar mantener el valor de la
lectura, el valor de escribir.
-El otro día también, decía un
ingeniero en una entrevista de televisión, que se estaba olvidando incluso de
las operaciones fundamentales de las matemáticas, porque ahí está la
calculadora la computadora para hacer rápido. ¿Qué está pasando? Se está
anulando su capacidad de pensar, porque solo maneja teclitas y va salir todo.
Él no sabe de cómo ha salido y es un señor ingeniero que está dirigiendo una
obra. Yo creo que hasta esas obras físicas, deben ponerle alma, hay que ponerle
corazón, sentimiento e imaginación. No olvidemos de leer, de escribir. Leyendo
nos recreamos, nos culturizamos, aprendemos. Leyendo viajamos sin salir de
nuestra ciudad, llegamos a muchas otras lugares y adquirimos muchos
conocimientos. Pueden hacer eso por el internet pero no leen, solo copian. No están leyendo, si ellos
leyeran seria excelente.
¿Qué es lo que cambiaría de la vida?
-Quizá la violencia, el
desinterés con se mira todo. La falta de valores. Ahora no hay valores. Por
ejemplo: todo el mundo quiere dirigir una institución, para beneficiarse de esa
institución, no para beneficiar la gente. Entra un congresista para
beneficiarse, no para beneficiar al pueblo que lo eligió. Entra un director de
un colegio para beneficiarse, no beneficiar a su institución educativa. Eso me
gusta. Retomemos los valores y cambiemos nuestro modo de ver. Seamos
individuales seamos también parte de nuestra sociedad, que sepamos pensar. No nos dejemos llevar de aquí o allá. Sepamos
discriminar, no discriminar en el sentido negativo. Si no, escoger, penar,
buscar lo bueno a eso me refiero.
Usted como ex docente de primaria ¿Qué es lo que opina de la
metodología de los docentes de hoy en día?
-Dios mío. Se ofenderán todos los
profesores cuando escuchen lo que digo. Pero les falta mucho. Antes dábamos
toda nuestra vida, nuestra salud por los niños. Nuestra plata. Cuando tenía mis
hijitos llevaba sus útiles y lo usaban todo. Hasta mi dinero, sus medicinas lo
usaban. Todo estaba ahí mañana, tarde y noche. Cuando ellos necesitaban yo
estaba ahí. Esos éramos los profesores de antes, que nos entregábamos
absolutamente y estudiábamos para darles a ellos los mejor.
Actualmente, los profesores están
mirando la hora, para salir. Y muchos van a dictar sus clases los días martes y
están regresando los jueves, especialmente los de las zonas rurales. También
con estas nuevas globalizaciones, dedican su tiempo para estudiar ellos mismos,
descuidando a los alumnos. Ahora más importancia le dan a los certificados de
maestrías y licenciaturas. En la cual hay docentes que no están bien preparados
para merecer esos diplomas. Y muchos de estos son falsificados. Hoy en día a
los profesores les falta mística, entrega. En la actualidad la mayoría usan el
magisterio como un trampolín, para entrar a otra carrera. Eso no quiere decir
que todos los profesores actúen así, hay de los buenos, de los que han nacido
para ser docentes. Menciona.
-A consecuencia de esta actitud,
vemos los resultados, niños que no van a clases, niños delincuentes,
alcohólicos. Es una pena. Y eso hay que ligarlo con el trabajo de los padres.
Ahora no hay responsabilidad, nos quitan esa responsabilidad tanto a los
maestros como a los padres. Ese es otro problema. Ahora los padres no podemos
llamar la a tensión de los hijos, nos van denunciar por acoso, o maltrato.
Igual el profesor no puede decirle nada al alumno, porque se va a quejar.
Entonces ¿quién los va a corregir? El muchacho cree que sabe todo pero no es
cierto. Antes cuando los padres llevaban a sus hijos a la escuela, daban la
orden al profesor para que los corrigiera, porque era como su segundo padre. Él
muy bien, nos podía dar un jalón de orejas o una palmada, nuestros padres no se
quejaban. Por eso somos lo que somos, gracias a que nos corrigieron a tiempo,
porque nos enderezaron el camino. Ahora esa autoridad nos la están quitando, a
los maestros y a los padres. Creo que eso debemos retomar, no estamos locos
para maltratar a los chicos sin motivo. Habrá uno que otro loco, pero no todos.
¿Qué decir del trabajo de las autoridades del estado en cuanto a los
niños?
-Ellos desde arriba están
sentaditos. Dictan sus leyes, que muchas veces ni siquiera está acuerdo a la
realidad. Ellos miran de arriba para bajo, ven todo tergiversado, todo al
revés. No miran de abajo para arriba. Ellos también están aplicando mal las
cosas y por ellos también estamos así como estamos. No hay absolutamente nada bueno
que mejore nuestra sociedad. Vamos a ir como el cangrejo cada vez peor. Hay
leyes que no se aplican y le sacan la vuelta a cada rato. No hay buenas
autoridades que cumplan, hay corrupción. ¿Cómo aprendería un niño de honradez?
cuando nos dice: pero profesora, acá indica que el congresista a robado, el
presidente ha robado y ¿usted nos habla de honradez? Mira como nos desdicen los
de arriba.
La despedida…
Muchas gracias, agradece. -Espero
que te sirva algo de lo que he dicho y cuando gustes Violeta Ardiles siempre
está a disposición de la gente que quiere aprender algo. Porque no solo tú
aprendes, yo también aprendo de ti. La vida es un intercambio de conocimiento,
de sabiduría. Es como la amistad, me das tu amistad yo te doy la mía. Tú
aprenderás alguito de mí, pero yo aprendo mucho más conversar contigo seguramente me va a servir para
escribir algo. Ya te enteraras.
de ti y esta experiencia de



0 comentarios:
Publicar un comentario